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September 06 mientras ella duerme
azul el cielo, fría la mañana que llega tranquila, sin prisa ni ruido. la ciudad apenas despierta, se estira un poco y vuelve a meterse bajo su sábana de nubes. bosteza y cierra los ojos nuevamente. caminar sus calles es andar sobre la espalda de una mujer que duerme desnuda y habla entre sueños poblados por el mar que nunca ha visto. aquellos que a estas horas las caminan lo saben y andan como si fueran gatos, solos y guardando un secreto con sus pasos, sin mirarse uno a otra a otro a una porque no tienen ojos para ver algo más que el lugar donde se posará su pie --en esto se distinguen de los gatos, que no tienen ojos para ver sino para ser vistos y se mueven siguiendo misteriosas instrucciones. November 11 arpa...arpa, navío árbol que canta en la voz del viento vikingo de tiernos ojos fieros
arpa oleaje embravecido entre los dedos de una mujer insondable como el mar que a veces es. noche sin astrolabio tempestad en el puerto cerrado del corazón sangre que no conduce más que su propia muerte. sabor a sol, a sal... a sed.
arpa: bajo tu sombra arde en hielo mi ansia de naufragio October 19 la felicidad rabiosatiene veintisiete, trabajo, algunos amigos y chicas con quien salir, entre otras cosas, porque no es feo y sabe bailar. sus padres están vivos, divorciados y batallando por darse un nivel de vida aceptable ―leáse, por encima del que alcanza la mayoría de la población en este país―. tiene, como todos tenemos, muchas cualidades y muchos defectos: él se cree inteligente y divertido, pero sabe que es egoísta e indeciso. de un tiempo acá, sus sueños están hechos a la medida de lo que le parece posible y se pregunta cómo llegó a esto, cuando antes sentía que todo lo que quisiera podía ser... así confiaba en sus capacidades.
hoy, mientras viajaba en el metro, recordó un chico de veinte años, brincando en un rave a las cuatro de la mañana y con algunas tracas encima. el chico ¿sonreía? eufórico con la mandíbula tiesa y los ojos perdidos, quizá con las pupilas ligeramente dilatadas. luego pensó en la navidad, en que en esas fechas los suicidios aumentan. querer ser feliz a toda costa es una mierda ―pensó―, seguramente cuando todo, incluyendo nosotros mismos, nos exige serlo, no podemos más que darnos cuenta de nuestra propia miseria, de la falta de unión en la familia, de los amigos perdidos por torpeza, de los amores no correspondidos, de que somos unos hijos de puta, de que no tenemos dinero para comprar un regalo que supla el amor que no hemos dado o un nuevo juguete que nos entretenga. lo mismo con los cumpleaños, lo mismo.
iba escuchando a café tacuba, con esos audífonos que lo aíslan del mundo, ja, aún más. al llegar a la estación, salió del metro y subió por la escalera fija, lentamente y de dos en dos escalones, para hacer un poco de ejercicio. September 22 las batallas en el desiertoacabo de terminar un libro alucinante, el hombre que fue jueves. me encontré una frase contundente: como quien despierta de una pesadilla y recuerda que a la mañana será ejecutado.
la cotidianidad, lo real, puede ser atroz. la desolación, su música de fondo. y sin embargo, una delgada y sutil fibra, casi invisible, atraviesa las islas del espanto para conducir la diafinidad de la luz. de esa luz que sólo ven los que han sufrido los horrores que las personas podemos procurarnos unas a otras, a veces, incluso, sin darnos cuenta. has de notar que hoy estoy optimista, aunque el cielo se empeñe en helarme el ánimo.
ayer, contra toda previsión, una tensa reunión terminó en un encuentro productivo y encontré la complicidad perdida. no he leído las batallas en el desierto, pero la imagen me sugiere alguien que está solo y lucha para no perderse en el laberinto de los laberintos. esas son también mis batallas y a veces una voz me alcanza y mis pasos dejan de trazar círculos en la arena. ayer gané una de esas batallas que tienen lugar sobre el telón de fondo de una guerra perdida, pero que cuando uno gana nadie pierde. August 30 leer a sabatoAbaddón, el exterminador Fragmento "Porque no hay una felicidad absoluta, pensaba. Apenas se nos da en fugaces y frágiles momentos y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos instantes de amor o de éxtasis; y porque todas nuestras esperanzas se convierten tarde o temprano en torpes realidades; porque todos somos frustrados de alguna manera, y si triunfamos en algo fracasamos en otra cosa, por ser la frustración el inevitable destino de todo ser que ha nacido para morir; y porque todos estamos solos o terminamos solos algún día: los amantes sin el amado el padre sin sus hijos o los hijos sin sus padres, y el revolucionario puro ante la triste materialización de aquellos ideales que años atrás defendió con su sufrimiento en medio de atroces torturas; y porque toda la vida es un perpetuo desencuentro, y alguien que encontramos en nuestro camino no lo queremos cuando el nos quiere, o lo queremos cuando ya él no nos quiere, o después de muerto, cuando nuestro amor ya es inútil; y porque nada de lo que fue vuelve a ser, y las cosas y los hombres y los niños no son lo que fueron un día, y nuestra casa de infancia ya no es más la que escondió nuestros tesoros y secretos, y el padre se muere sin habernos comunicado palabras tal vez fundamentales, y cuando lo entendemos ya no está más entre nosotros y no podemos curar sus antiguas tristezas y los viejos desencuentros; y porque el pueblo se ha transformado, y la escuela donde aprendimos a leer ya no tiene aquellas láminas que nos hacían soñar, y los circos han sido desplazados por la televisión, y no hay organitos, y la plaza de infancia es ridículamente pequeña cuando la volvemos a encontrar". August 23 un rostro que se niega a hablarpara sabato la expresión es la marca que el alma imprime sobre los huesos, la carne, la piel que también somos. en ello estriba que los muertos parezcan no ser quienes fueron en vida: al mirarlos tenemos la vaga, pero rotunda impresión de que son otra cosa.
es por eso, también, que nos aterra ver un rostro sin expresión: un rostro inhumano.
no son las facciones desfiguradas por la mueca de pavor las que más hondamente perturban nuestro ánimo, si es de noche y sólo estamos con quien las porta, es su rostro vacío, pues la ambigua amenaza de un ruido extraño o una visión incomprensible se corporiza en él —con esa extraña forma de corporizarse que tienen las potencias oscuras: desalojan el alma para habitar el cuerpo con su ausencia—, volviéndolo una puerta por la que no hay que pasar, cuyo otro lado es el otro lado, y que se nos acerca implacable... o implacable nos espera.
entiendo ahora el miedo de jorge, cuando teníamos catorce años y una noche, en un rancho de nogales, yo lo miraba sin verlo. August 15 pescaste las ganas de no pescarluego de varios intentos en los que el hilo se mantiene inmóvil en la caña, se enreda en el carrete, la carnada se desprende o el anzuelo se te engancha en la playera, logras lanzarlo suficientemente lejos como para que, piensas, una trucha pique. te sientas a esperar.
del otro lado del estanque, una familia ―perro incluido, por supuesto― instala su ruidoso día de campo sin preocupación alguna por las negras nubes que se van juntando a tu derecha. otros grupos de improvisados pescadores tampoco parecen prestarles la menor atención, ocupados como están en lanzar sus anzuelos al estanque. Total, si llueve no pasa nada... te dices mientras el hilo permanece inmóvil, ligeramente tenso por el peso del plomo.
la imagen del pez prendido del anzuelo te hace recordar al ratón que encontraste muerto en el baño de un cine y que, cogido de la cola, mostraste a tu madre para preguntarle qué era. tenías cuatro años y una novia que esa tarde fue al cine contigo, pero también acompañada por su madre como conviene a las buenas costumbres laguneras. se llamaba griselda y una vez le dijiste a su padre que de grandes vivirían en la luna ―obviamente, ibas a ser astronauta cuando crecieras― y comerían pizzas, ¿qué otra cosa? luego de decirte que un ratón era algo muy sucio, te lavaron las manos con alcohol.
a griselda le debes tu primer beso: mucho tiempo después le preguntaste cómo se decía adiós y ella te respondió que eso vendría en su examen de inglés; la corregiste: pasaste tu brazo sobre sus hombros para explicarle que adiós se decía así... y la besaste. las cosas que uno recuerda cuando está esperando que un pez coja la carnada, sonríes para ti.
sonrisa que te dura sólo un instante porque la señora de tu izquierda grita y sostiene con fuerza una caña que se arquea hacia el agua, grita y rebobina el hilo, grita y saca del agua una convulsionante trucha, grita y la arrastra por tierra sin que sus desesperadas contorsiones puedan evitarlo.
no alcanzas a ver a dónde la lleva, pero no hace falta. ya tú te estás imaginando que el debilitamiento paulatino de esos movimientos pronto será quietud sólo interrumpida por esporádicos espasmos. imaginando la apertura inusual de unas braqueas que tratan de respiar un medio irrespirable. imaginando un cuerpo frío tendido sobre la tierra y las pocas gotas que quedan sobre su piel ahora seca. imaginando el curvo reflejo de este mundo aéreo en la convexidad de unos ojos que se apagan lentamente sin poder si quiera intentar entender lo que ocurrió. ojos de pescado, como se le dice al gran angular... piensas con ironía.
la caña, el hilo, el anzuelo bajo el agua, el pedazo de masa que lo oculta... todo te parece tan atroz; la espera en esa silla, un gesto ligeramente despiadado. rebobinas el hilo, quitas el anzuelo, cubres el plomo con una bola de masa y lo lanzas. tal vez no tengas estómago para presenciar a tus pies la agonía de una trucha, pero te gusta estar ahí esperado que algo pase.
August 11 de ser uno mismo y otros mitosAlguno de esos que se dedican a pensar asuntos como la identidad y que debería recordar con mayor precisión como señal de que mi paso por la escuela de antropología no fue un sólo pasar, escribió que el nombre es lo único que permanece invariable a lo largo de la vida de una persona —y a veces ni eso, pues no falta el que lo cambia para encubrir su identidad o para darse una más atractiva, como lo hizo Norma Jeane Baker―. Sólo el nombre, pues nunca somos los que fuimos, basta pensar que la totalidad de las células de nuestro cuerpo se renueva cada cuatro años.
Ser uno mismo, idea difícil de practicar. Al hablar con otra persona sobre una tercera que ambos conocemos en contextos distintos, he tenido la impresión de que nos referimos a dos personas distintas. ¿No pasará lo mismo cuando dos de mis conocidos hablan de mi? Seguramente. La razón es bastante simple: sólo somos en relación a los otros, los otros que también sólo son en relación a nosotros mismos y otros otros. Somos hijos, madres, estudiantes, bailarinas, centros delanteros, vecinos, infractores del reglamento de tránsito, consumidores, fabricantes, pacientes, peatones, enemigas, amantes, ciudadanos, vendedores, parejas de dominó...
Una cambiante pieza de rompecabezas, eso somos. Pero de un rompecabezas ligeramente complejo: 1) las piezas no son planas, sino de tres dimensiones; 2) el color, la textura, la consistencia y la temperatura son algunos de los elementos que, junto con la forma, intervienen para hacer embonar, o no, dos piezas; 3) el que dos piezas embonen no depende sólo de ellas, sino de las distintas conexiones que cada una establece con otras piezas; 4) las piezas cambian, así, lo que son en un momento es producto de su historia y por su misma condición histórica están destinadas a dejar de serlo; 5) de lo anterior se desprende que las conexiones entre dos piezas pueden diluirse por más sólidas que sean cuando las piezas cambian, y, caso inverso, dos piezas no compatibles pueden llegar a embonar si sus aristas se liman en el contacto cotidiano.
Como nunca llegamos a conectarnos con los otros en todos los planos, nos relacionamos con personas muy diferentes entre sí y a nosotros mismos. En esas relaciones descubrimos y construimos lo que somos, y al mismo tiempo colaboramos en la edificación de quienes nos construyen. Esta dinámica entraña una paradójica tensión entre profundidad y diversidad en los vínculos que establecemos: conocer al otro y construirse con él implica tiempo para profundizar en lo que cada uno es en esa relación, tiempo que no se empleará en conocer a otros y ser con ellos un otro distinto. Estar con alguien es renunciar a estar con otros, priorizar la profundidad; estar con todos es renunciar a estar con alguien, privilegiar la diversidad.
Si no fuéramos mortales, esta tensión no existiría. Pero lo somos y la vida se nos va entre ser uno mismo y querer ser todo, ser o no ser. Pessoa escribió “encontrar la propia personalidad en el hecho de perderla”, deseaba ser todos los hombres del mundo en todos los lugares. Tal vez lo logró siendo nadie. August 08 ¿mala suerte?¿mala suerte?... me pregunté cuando en lugar de la misteriosa adolescente de ojos brujos que días antes había conocido, un tipo de mi edad y su niña de tres años, los dos con negras camisas de grupos metaleros, se sentaron a mi lado. realmente dudaba de si era mala suerte, cuando las chicas de la derecha descubrieron que el ligero olor a vómito que noté al subir procedía de unas manchitas pardas en el respaldo de su asiento y me sacaron de la duda... definitivamente, mala suerte. por lo tanto, el hecho de que los llantos de otra niña sentada justo detrás me impidieran dormir las pocas horas del trayecto Distrito Federal-Xalapa, era prácticamente innecesario para confirmarme la oscuridad de mi estrella.
supongo que algún filósofo griego pensó hace más de dos mil años lo que en aquel momento pasó por mi cabeza: la libertad es estar de acuerdo con que todo ocurra de la peor manera imaginable.
ojo, no se trata de aceptación o resignación, sino de estar de acuerdo: desmontar gustosamente cualquier esperanza sabiendo que en el fondo es vana, pues la vida no se sujeta a lo que esperamos de ella. cuando se está de acuerdo en que lo peor ocurra, hasta da alegría corroborarlo, aunque nos duela vivirlo.
en esas estaba cuando recibí noticias de la misteriosa adolescente de ojos brujos y pensé que, cuando uno espera que todo salga mal, es muy probable que las cosas se compongan en el camino. lástima, esta filosfía lleva en sí misma su propia negación: todo mal. August 05 mis tristes muertosel temblor de los muertos anidó en el árbol de mis venas... pobres muertos... con su boca de arena y su silencio a gritos despeñados y esa insoportable ternura de sus manos... sus miserables manos que tienden como pidiendo una caricia, como disculpándose por haber vivido, como avergonzados por el sol que se robaron... tristes muertos... con su rostro surcado de lágrimas resecas y su andar estéril, oxidado y sus ojos y ese lugar donde estuvieron. no soy maestro, soy policía...no soy maestro, soy policía... te dice, visiblemente harto de tu insistencia en qué no te infraccione por circular en tu moto por los carriles centrales de viaducto, es obvio que no le simpatizas en lo más mínimo. como para desquitarte de su desprecio te dices “vaya, que orgullo ser policía” pero después te das cuenta de que sentirse más o mejor que él no es el objetivo principal, sino irte sin darle mordida y con todos tus documentos liberados, y, evidentemente, no lo estás logrando.
de hecho, no circulaste por los carriles centrales de viaducto. sólo estabas a punto de entrar cuando su pareja te indicó que regresaras y, una vez en la lateral, el guardián del orden se dispuso a infraccionarte. el que falte la falta, es secundario, así como la lógica y el sentido común son absolutamente prescindibles... piensas, complacido por tus razonamientos ingeniosos.
definitivamente, este policía es un actor de los grandes... te dices mientras presencias su contundente ejecución del tipo rudo e incorruptible. un tanto sobre actuada, es cierto, pero que aún así podría ser nominada a un óscar secundario, si en la academia —de policía— fueran un poco más festivos. el personaje es un crescendo sostenuto, un despliegue de recursos histriónicos un poco fuera de lugar pero notable y, quizá, digno de mejores causas. en este momento ya no te importa pagar la infracción, que te lleven al corralón o llegar tarde al trabajo, tal ha sido el placer que te procuró el espectáculo.
gracias a dios, el clímax de esta actuación no tarda en llegar, porque más no podrías resistir. es de una sutileza que lo seguirás recordando mucho tiempo después. el policía, mirando absorto las líneas de autos que avanzan lentamente por viaducto, te dice con tono impersonal "retírese joven, esperaremos a que venga la unidá y le haga su infracción". ¡Bravo!
aún conmovido por lo que acabas de presenciar, sacas el Túnel y continúas la lectura interrumpida la noche anterior, lees que Castel se pregunta si haberle llamado la víspera influyó en la decisión de María de abandonar Buenos Aires. inevitablemente piensas en alguien que tampoco está y con quien no tienes forma de comunicarte, cuando la pareja se acerca con tus documentos en la mano y te dice —por supuesto sin la majestuosidad de su compañero— "te vamos a dejar ir, esto fue sólo una llamada de atención... todavía si trajeras una buena moto, que corra, pero en esa cualquiera te da un golpe y te saca". Es obvio que éste es el bueno.
te vas, pensando que tiene razón... pinche moto. tener suerte, estar y no hablar de ello¿por qué solemos pensar que basta hablar de algo que deseamos que ocurra, para que no ocurra? ¿a caso le concedemos a las palabras el poder de actuar sobre la realidad y determinar el curso de los hechos o creemos que comunicar la probable realización de alguna expectativa es casi hacer alarde de nuestra futura “buena suerte”, cosa que, por su puesto, nos parece digna de ser reprendida?
no lo sé y tal vez no importe saberlo.
pero lo que si sé es cómo se vive sin desear algo, sin esperar nada: pasamos los días cumpliendo, resolviendo lo necesario y matando el tiempo con alguna diversión que poco a poco va dejando de ser divertida. y también sé que, contrario a lo que sucede al comunicar lo que esperamos, cuando hablamos de este anodino transcurrir de los días nada cambia, el día siguiente es como el de hoy... o más gris. y nos preguntamos cómo se puede salir de esto.
pero el problema no es cómo salir, el problema es que no podemos salir cuando no estamos en ninguna parte. en virtud de qué artilugio topológico se logra este —dudoso— prodigio espacial, no lo sé. pero se logra... y adquirimos una diluida consistencia: nada nos toca —ni atroces noticias, ni caricias sutiles— y los pasos se aligeran al grado de que al caminar nunca más dejamos nuestra huella.
a veces, cuando de nosotros prácticamente sólo queda el nombre, cierta palabra escuchada casi al azar o una mirada agarrada al vuelo y de reojo o la luz que en la tarde de un jueves dibuja sombras irreales en una calle conocida o todo esto o nada de esto, junta todo eso que somos y que está suelto por el mundo y lo concentra nuevamente en un cuerpo que pesa más de setenta kilos y siente hambre, sed, sueño y ganas de reír. cuando esto pasa, entendemos esa exagerada frase: se podría decir que me salvó la vida al darme algo en que creer.
y cuando esto pasa, queremos hablar de ello, aunque no haya pasado y sepamos que al decirlo lo mandamos todo a la mierda. August 02 cuando uno no puede trabajar es mejor no trabajarescribo, por ejemplo, “explicitar relaciones entre acontecimientos, hechos históricos y regiones geográficas...” y no continúo con algo como “...para mostrar la historia como un proceso en donde...” sino que pienso en ella y la cosa se jode: todas las ideas que hace rato ocupaban mi cabeza desaparecen, y en su lugar queda el recuerdo de sus ojos y este intento imaginario de mirarme en ellos, de escudriñar la deformación que a mi rostro imprime su curvatura, de descubrir las tonalidades que en mi piel pinta su color amanecido.
escribo, por ejemplo, “este principio operativo articula los elementos que se hallaban aislados...” y cuando lo releo ignoro totalmente qué quería decir. en cambio, un leve cosquilleo en mis manos me dice que su cuerpo ha grabado en ellas su presencia ligera; entonces me repito aquel verso de paz --todo lo que mis manos tocan, vuela. está lleno de pájaros el mundo-- y ya no escribo algo como “...en el anterior funcionamiento del programa” sino que miro las plumas que en mis manos dejó al volar, como una invitación a seguirla por el cielo.
escribo esto par poder, al fin, ponerme a trabajar. July 28 a veces lo uno, a veces lo otroentre las muchas actitudes que pueden tenerse frente a la vida, hay dos fundamentales cuya oposición es diametral pero casi imposible de percibir. imaginemos el loby de un hotel de los años veinte, amplio, recién remodelado, cómodos sillones y al fondo una barra en donde dos chicos venden cervezas a un precio bastante módico. en el extremo opuesto, justo por donde pasa quien llega de la calle, un desatado grupo de son cubano toca chan chan, aquella que compay segundo convirtió en himno. por supuesto, es miércoles. uno puede ir a la improvisada pista acompañado de su pareja de baile y comenzar a sentir la música, sentirla a ella y sentirse a sí mismo. conectar cada movimiento con el ritmo del bongó y a cada paso hallar en la respuesta de la compañera una invitación a dar el paso siguiente... sabiendo que el último paso nunca llegará, como conviene a una pareja de baile conformada por uno que es soltero y una que no lo es. pero como lo que importa es el paso presente sólo porque es el que toca dar y no en función de a donde vayamos al darlo, no hay de qué preocuparse. y tan no hay de qué preocuparse que la cara toda, y el cuerpo todo, es una risa de esas contagiosas —no de esas risas de funeral, que se deben más al nerviosismo que a la alegría de los asistentes, sino, en todo caso, las risas abiertas que los niños nos regalan cuando algo les parece muy, muy chistoso; algo que por lo general a los adultos no nos lo parece, pero que al oírlos reír no podemos evitar unirnos a su risa—. en fin, la pareja está ahí, gozando y, por ello, atrayendo las miradas de quienes no bailan. esta es la actitud uno. la actitud dos no es todo lo contrario, como la oposición anunciada sugiere. se distingue de aquella por un pequeño detalle: quienes la adoptan no gozan porque bailan, sino que bailan para que otros los vean bailar y se impresionen. July 26 autoconfesión, peter handkeAUTOCONFESIÓNAutor: Peter Handke Traducción: Antonio Castro Adaptación para espectáculo unipersonal Actuación: Gerardo Trejoluna Dirección: Rubén Ortiz
11. Yo viví en el tiempo. Yo pensé en el principio y en el final. Yo pensé en mi mismo. Yo pensé en los demás. Yo abandoné la naturaleza. Yo me convertí. Yo me convertí en algo artificial. Yo me encontré con mi historia. Yo reconocí que no soy tu. Yo pude contar mi historia. Yo pude ocultar mi historia.
duane construyó su pirámideEste hombre es su propio faraón, pero carga su piedra lo mismo que aquellos que no fueron faraones.
Este hombre lleva piedras al desierto y apila una sobre otra, como letras de una palabra olvidada, escrita en alguna lengua perdida que levantaba en columnas sus signos delirantes.
Este hombre planta su testimonio de arena y se marcha sin mirar atrás, porque la vida está muy lejos de aquí.
Este hombre se va y nos deja su silencio. July 21 la defensa de la no defensa¿será que, como dice silvio, cuando se tiene escudo luego se quieren los guantes?
este no es un blog sobre la no violencia, el poner la otra mejilla, los fundamento de una forma alocada y suicida de jugar ajedrez basada en la exposición prematura del rey a cualquier ataque, la exposción de las cinco razones para desmontar las defensas trasera y delantera del auto o un llamado al abandono de cualquier causa social, ética o estética. es más bien un blog inspirado en la afirmación de un amigo que cuenta cuentos: "para contar un cuento hay que tener algo qué decir". nada más fácil, ¿no? la mayoría pensamos que tenemos algo qué decir: interpretaciones inteligentes sobre lo que otros, principalmente con un nombre pesado, han dicho; consejos que seguidos al pie de la letra garantizarían la felicidad del más adicto a los antidepresivos; comentarios jocosos, o atrevidos chistes, capaces de hacer desternillarse de risa al más hósco de los tíos abuelos; sutiles frases que ablandarían el corazón del hombre o la mujer de hojalata, siempre que estuviera como para chuparse los dedos luego de habérselo(a) comido. y es así... todos tenemos algo qué decir.
pero me pregunto qué diría yo si me tomara en serio aquello de "por cada palabra inútil que digas serás juagado". tal vez en lugar de afirmar cualquier cosa, haría una pregunta: ¿hay algo que vale la pena que sea dicho? ó ¿aún hay algo que podamos defender? y esperaría que las respuestas, la mía y las de quien se sintieran cuestionados conmigo, llegaran a su tiempo. |
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